En el Hornos

Coronel Armando Hornos

Pese a declarar como testigo en la "Causa Ayala" en la última jornada de testimonios, el temido Coronel Hornos mostró mucho nerviosismo, incluso fue acompañado de un prestigioso abogado correntino, el Diputado (MC) Zárate Montaña, como si estuviera acusado de algo. En el Chaco por cierto, esperan que pronto esté sentado en el banquillo nuevamente, aunque en calidad de imputado.
El ex-hombre fuerte de la Inteligencia Militar en los años de plomo del Área 231, se mostró como un anciano temeroso, con una voz dubitativa.
Aclaró al Dr. Víctor Alonso, Presidente del Tribunal Oral de Corrientes, que podía equivocarse porque no recordaba bien aquella época. Con bastón y andar cansino, aunque con un físico que desmiente sus achaques, Hornos parece querer dejar en claro que es un anciano, muy deteriorado además.
Cuando le preguntan si conoce al imputado afirma "no que recuerde", y respecto a las víctimas dice uno a uno mientras le son nombrados "ni de vista", lo dice con firmeza además, poniendo en dudas su supuesta desmemoria.
Su participación en los hechos es fortuita, señala, ya que el Jefe del RI9 en ese entonces, "no recuerdo el nombre" afirma, le indica que en la zona de la Iglesia de la Cruz "algo pasó", sin referirle qué, y le solicita que averigüe si efectivamente pasó algo y qué era. Con esa explicación podía tratarse de cualquier cosa, o de nada importante, desde un accidente de tránsito hasta el avistamiento de un ovni, pese a lo cual fue a la zona y se entrevistó con algunos vecinos. En éste punto casi coincide con el testigo Secotto, excepto en la parte que el médico que declaró en la décima jornada afirma que Hornos le tomó declaración unos días después de los hechos, asistiendo a su casa con una máquina de escribir y otros tres uniformados. "Fui solo, y no escribí nada", afirma, "en esa época no se escribía nada".
No es lo mismo que un hombre haga preguntas informales para saber qué pasó en una zona determinada, a que se presente en un domicilio con varios uniformados y una máquina de escribir, como quien va a tomar una declaración a un testigo de un hecho concreto, que le fuera referido claramente según el testigo Secotto.
Algunos conocieron su rostro por primera vez, otros, que fueron testigos en la "Causa RI9", difícilmente lo recuerden con la imagen que quiso mostrar. Para ellos, siempre será  aquel que según sus propios dichos, sólo respondía a las órdenes de Díaz Bessone y Nicolaides: el temible Coronel Hornos.

 

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