Alegatos de la defensa de Ulibarrie

El émulo de San Emeterio
Finalmente alegó la defensa de Ulibarrie, el único imputado
de la "Causa Ayala". En primer término lo hizo el Dr. Pujol, quien al igual que
San Emeterio en la "Causa RI9"
desarrolló un particular "contexto histórico".
Habló no menos de veinte minutos del PRT (Partido Revolucionario de los
Trabajadores), y citó frases de los principales referentes de Montoneros,
fundamentalmente de Abal Medina. Aclaró no obstante en no menos de tres
oportunidades, que no quería justificar los hechos de violencia que acaecieron
en aquellos años, y fundamentó el desarrollo de esta parte de su alegato, en la
"necesidad de contar la otra mitad de la historia".
La ola de terror para Pujol comenzó cuando Perón echó a Montoneros de la plaza
llamándolos imberbes, y opinó que en Corrientes sin embargo no hubo hechos
relevantes en materia de "subversión".
Hasta acá la opinión de Pujol puede ser aceptable, enmarcada en una visión de
"los dos demonios" y reeditando argumentaciones perimidas, pero aceptable. La
democracia es eso pues, la posibilidad de expresarse libremente, siempre y
cuando no se reivindiquen delitos aberrantes. Pero Pujol no lo hizo, todo lo
contrario, quiso dejar bien claro que hacía una descripción de los hechos según
el cristal de su propia ideología, pero sin justificar nada.
Lo que resulta incomprensible es el contexto en el que expresó su particular
visión de los sucesos de los "60 y "70, es decir en ocasión de alegar en favor
de un imputado que afirma que no participó de los hechos de los que se le acusa.
Si es así ¿que tiene que ver la militancia de las víctimas y el contexto
político de los hechos?.
Es como si Pujol quisiera decir: mi cliente es inocente, pero si lo creen
culpable tengan en cuenta que hay atenuantes, ¡es que la paz de la Nación estaba
afectada! Inocente o subsidiariamente culpable con atenuantes. Curioso enfoque.
Todos mienten
Tras la extraña exposición del Dr. Pujol, le tocó el turno al
Dr. Cardozo, el segundo defensor de Ulibarrie. Cardozo hizo su trabajo en forma
ortodoxa, nada de contextos históricos ni opiniones políticas. Uno a uno fue
refiriéndose a los testigos y observó "graves contradicciones", ya que según él,
no es el mismo relato el que hace Celes por ejemplo, que el que narra Nieves
Gaúna de Garay, quienes según su peculiar valoración de la prueba estaban en
exactamente el mismo lugar y momento y vieron sin embargo aspectos diferentes de
un mismo hecho, poniendo en dudas la existencia misma del operativo de secuestro
por momentos, al menos del que narran todos los testigos excepto Secotto, al que
parece atribuir la característica de testigo confiable y la única narración
creíble. "Secotto habla de otro hecho" afirma, y él estaba allí mismo en el
centro de la escena".
Otro testigo que admira Cardozo es José "Poroto" Garay, a quien describió como
un ex-Diputado, y en tal sentido es un testigo calificado (sic). Recuerda que
Poroto dijo en instrucción que había visto a Cacho Ayala en Brasil, que lo
conocía bien ya que ambos eran militantes políticos en la Facultad de Derecho, y
que habló con él luego de la fecha de su "supuesta desaparición".
Es cierto que el Diputado (MC) liberal había dicho eso en instrucción, pero
Cardozo omitió que no lo sostuvo en el debate oral, ya que en la tercer jornada
ya no recordaba en que año fue que lo vio a un hombre alto en Brasil, le dijo
"hola" y la persona que a esta altura ya no podía asegurar si era o no Cacho
Ayala le respondió el saludo, lo recuerda con anteojos de aumento, que según
todas las personas que lo recuerdan jamás los usó.
En las réplicas el Dr. Leguizamón, abogado de la Comisión de DDHH de Corrientes
y de los familiares de las víctimas, le contestó que no era creíble que testigos
como Nieves Gaúna de Garay y el ex-Juez Eduardo Porta, ubicados en las antípodas
ideológicas de las víctimas, harían una declaración tendenciosa al solo efecto
de ser funcionales a la querella. La frase no pudo ser contestada.
Las últimas palabras del imputado y la sentencia serán el lunes 23 del mes en
curso en la jornada programada para empezar desde las 9,00 hs., y más allá de la
improbable confesión del acusado ya no hay nada más que decir, las cartas están
echadas.